26 de junio de 2015

Entrevista con Nelson Caula

Una visión de la soledad, la angustia y los miedos



El periodista y escritor Jaime Clara presentó este jueves en El Tungue Lé su último libro, titulado La terrible presión de la nada, donde agrupó una serie de cuentos que hacen referencia a la soledad, la angustia y los miedos.
Se trata de relatos que ha escrito en los últimos 20 años. El más reciente data de hace “tres o cuatro años”, precisó.
Es su primer libro de relatos. Ya había escrito poesía, un ensayo y otro tipo de publicaciones.
A su entender, en los cuentos retrata la “mirada de un observador atento” que desarrolló como periodista y como caricaturista. “La profesión ayuda”, apuntó.
No le gusta referirse a los protagonistas de las historias como “perdedores” ya que, en todo caso, serían “no héroes” pues personas como ellas se las encuentra “si uno sale a caminar cinco cuadras”.
Foto: Radio Uruguay

Escuchar aquí la entrevista

24 de junio de 2015

Carlos Gardel

video
PREGUNTAS A GARDEL

                                               "es un fueye que rezonga..."

Permítame
Sr. Gardel
que me dirija así,
es cuestión de respeto
y de admiración.

Silencio
lo evoco
lo escucho.

Sr. Gardel
¿qué tiempo
Ud. vivió?
¿Qué días
signaron su vida?
y ¿qué vidas
lo llevaron
a la muerte?

Don Carlos,
¿desde cuándo
mago
que aparece y desaparece
en aviones
sin retorno?
¿Desde cuándo
pájaro
que entra
y sale
de su jaula,
como cárcel
detenida en el tiempo?

Sr. Gardel
¿cómo es la inmortalidad?

Silencio
lo evoco
lo escucho.

¿Por qué no?
¿Acaso Ud.
no es inmortal?

Supongo que sí,
pero le aseguro
una cosa:
el día que Ud. murió,
Ud. nació para siempre 

Texto incluido en "Es inmensa la noche", poemario editado por Estuario Editora​ en 2011. El videito es de una caricatura realizada en el iPad.

23 de junio de 2015

Apareció entre los libros más vendidos!!!

Según la agencia AP, en el relevamiento continental sobre los libros más vendidos, en Uruguay, aparece "La terrible presión de la nada" (Seix Barral). Alegría y emoción compartidas. 

URUGUAY

1.- "El amante japonés" - Isabel Allende
2.- "Wigetta" - Vegetta777
3.- "La templanza" - María Dueñas
4.- "Seguirte el vuelo" - Marcia Collazo
5. - "La terrible presión de la nada" - Jaime Clara
6.- "After" - Anna Todd
7.- "Ciudades de papel" - John Green
8.- "Número cero" - Umberto Eco
9.- "El coleccionista"- Nora Roberts
10.- "Abzurdah" - Cielo Latini

(Fuente: Librerías Bookshop)

Aquí lea la información completa.

Tabaré Vázquez

El presidente Tabaré Vázquez repartió tablets para los jubilados.

22 de junio de 2015

Jaime Clara entrevistado por Andrea Calvete en Vivencias

En Emisora del Sur, programa La cuchara

Jaime Clara: "durante 20 años estuve escribiendo estos relatos"


Jaime ClaraJaime Clara publicó "La terrible presión de la nada", una miscelánea de relatos que le llevó 20 años escribir, protagonizados por personajes que no son héroes, aunque tampoco perdedores.

“Esto de los relatos es una forma más de comunicación, para mí hacer radio, hacer periodismo cultural sobre todo, escribir los cuentos, o hacer las caricaturas es parte de lo mismo, es otro lenguaje”, dijo Jaime Clara en La Cuchara.

El escritor, periodista y caricaturista dijo que le llevó 20 años escribir estas historias, que no se animó a mostrar hasta ahora.

“Si hay algo que cruza todos los cuentos, es que personajes son no héroes, no necesariamente perdedores”, destacó.

Clara reflexionó sobre la relación entre demanda del público lector, popularidad, y expectativas de las editoriales.
A la hora de plantear publicar ficción, algunos sellos le dijeron: “acá la gente lee solo ensayo  periodístico y sobre todo historia reciente”, pero sin embargo, reparó el escritor, esa es la misma respuesta que escuchó hace 15 años cuando quiso proponer un proyecto de ese estilo: “acá no se escuchan programas culturales”.
Clara comparó: “si vos solamente ofrecés milanesa con papafritas, nadie te va a pedir rissotto, capaz que si ofrecés risotto una vez, la próxima te lo piden”.
En ese sentido, destacó que el programa que conduce en radio Sarandí lleva 15 años al aire, aunque cuando empezó en 2001 “nadie daba dos mangos por un programa cultural”, recordó, de a poquito fue consolidándose, y hoy ocupa un lugar del cual se declaró “orgulloso”.

Clara analizó el panorama del periodismo cultural en el medio local, y el abordaje de la creación uruguaya.

“Estoy equidistante de toda chacra cultural, que lamentablemente existe en todo ambiente”, declaró, y criticó, “hay colegas que tienen una cosa endogámica, del grupo de amigos, si yo hiciera el programa con lo que a mí me gusta, haría solo caricaturas, escucharía solo jazz y capaz el tono sería el tono del libro”.
Lamentablemente, opinó el comunicador, salvo honrosas excepciones, entre las cuales citó a Radiodifusión Nacional, “no hay programas culturales, la cultura merece otra difusión”

La terrible presión de la nada según El País

Corazones solitarios

La terrible presión de la nada es un viaje deJaime Clara junto a personajes cotidianos cargados de pequeños dramas
 De la radio y la televisión, Jaime Clara pasa ahora a escribir cuentos. 

La extraña peripecia de un hombre que se descubre sentado en el cordón de la vereda. El insoportable temblor del Parkinson. Una particular y desagradable noche de sexo. Los nervios de una cita a ciegas. El amargo reencuentro con las viejas compañeras del liceo. El pavor de un niño en un velorio infantil. Incluso una mujer con un florero que puede representar muchas cosas.
Los personajes de Jaime Clara en La terrible presión de la nada (Seix Barral Biblioteca Breve, $ 390) son seres comunes y atraviesan situaciones para nada extraordinarias, pero que en su rumbo arrastran dramas pequeños o grandes. Por eso la nada puede llegar a ser terrible.
Para colmo, casi siempre llueve mucho, hace un frío tremendo o un calor del infierno. Claro que el cielo mostraba un celeste perfecto el día que el futbolista chambón tuvo el partido de su vida.
Clara, nacido en San José en 1965, se inició en radio en su ciudad natal y tras su llegada a Montevideo se hizo ampliamente conocido como periodista, con especial énfasis en los temas culturales.
Por su actividad recibió numerosos premios, desde el "Morosoli" al "José Enrique Rodó". Hombre de radio y televisión, también publicó libros de ensayo (En campaña) y poesía (Sin pecado un adorno y Es inmensa la noche) y más recientemente hasta hizo muestras con sus caricaturas.
Con La terrible presión... Clara incursiona por primera vez en el cuento. Como una vez se animó a un programa cultural por radio contra las opiniones que lo desalentaban (fue hace 15 años y Sábado Sarandísigue funcionando), ahora se lanza a la narrativa. "Quiero rescatar, como decía García Márquez, la manía de contar historias", asegura el autor.
Se trata de una serie de historias independientes, a veces mínimas, pero unidas por un hilo invisible que es la soledad, a veces tolerada, casi siempre temida.
No hay moralejas en estos cuentos, incluso en algunos casos el futuro de sus personajes queda pendiente para que el lector lo imagine.
Los relatos fueron escritos en diferentes épocas, incluso hace años, pero por fin se convirtieron en letra impresa, para extender la obra de un hombre preocupado, ante todo, por la comunicación.

http://www.elpais.com.uy/domingo/corazones-solitarios-jaime-clara.html

18 de junio de 2015

Gardel, su biografía oculta

Comparto, con emoción, la publicación de la Academia del Tango del Uruguay, presidida por el amigo Ramiro Carámbula, que eligió una caricatura mía para la tapa de Carlos Gardel, su biografía oculta, de la investigadora argentina Martina Iñíguez.

La terrible presión de la nada por Cristina Callorda

Esta es la columna que escribió la admirada Prof. Cristina Callorda en elDiario Primera Hora de San José, en su edición de hoy, sobre el libro de cuentos "La terrible presión de la nada", editado por Seix Barral. Agradezco su generosidad.

La terrible presión de la nada

por Cristina Callorda Con la tinta fresca aún, leí por primera vez el último libro del periodista y escritor Jaime Clara. Lo hice no sin antes haber leído y escuchado comentarios variados y tratando de no involucrarme demasiado en ellos, para tener mi propia visión de lectora.

Mi primera impresión sin embargo se vio terriblemente dirigida hacia un comentario común: es un libro duro, son historias fuertes, impactantes. Lo leí entonces por segunda vez, historia por historia, tratando, aunque a veces no pude, de abstraerme de ese defecto profesional que tenemos los profesores de literatura cuando frente a un texto cualquiera intentamos aplicar la teoría literaria.

Contra todos los demás pronósticos, muy acertados la mayoría de ellos, tuve una visión algo diferente frente a los personajes y sus historias. Son cuentos cortos pero no mínimos, porque en cada uno hay seres magnánimos en su calidad de seres humanos, tampoco son historias mínimas, porque nuestra existencia, como la de Blanca, Esteban, Carlos, Fanny, Rafael y todos los demás personajes que viven un fragmento de sus vidas en estos relatos tienen algo trágico, inefable, atemporal.
Y cuando digo trágico, no me refiero al concepto aristotélico de tragedia, expuesto por los grandes trágicos griegos como Esquilo, Sófocles o Eurípides, cuyos personajes, pertenecientes a la nobleza, cometen sus excesos atrayéndose la ira y el castigo de los dioses. También Shakespeare mostró en sus dramas la tragedia del ser humano rescatando lo más oscuro del individuo, haciédolo sucumbir en un mundo sin dioses.

Mi tercera lectura de los cuentos me mostró individuos simples, arrastrando una existencia a veces marcada por el libre albedrío, a veces marcada por un destino inevitable, como puede ser la enfermedad del personaje Piñones de uno de los cuentos.

Y me mostró a su vez una luz en el final de esos fragmentos de vida, una tenue luz de esperanza, porque esas historias carecen de un antes y un después, sólo son instantes y luego los finales nos muestran vidas que siguen, es cierto, marcadas por circunstancias determinadas. Así somos, así son cada una de las amigas que se reúnen después de muchos años como en el cuento “Entre amigas” o el chiquilín que se siente “Héroe por dos minutos” o la mujer que decide seguir “fantaseando” para sobrevivir en una cama, vendiendo amor, como “Fanny”.


Estos anti héroes nos devuelven nuestra propia cara y por eso nos impactan y nos conmueven. Son los hombres y mujeres que pasan junto a nosotros y solo vemos su rostro, no sus almas. Clara los rescata como cuando en una mesa de café escuchamos conversar a alguien y nos hacemos una historia a la que agregamos color y que la literatura, por suerte, rescata.
Una prosa clara, agradable de leer, los relatos de este narrador hacen emerger al individuo común, ese que somos o tal vez aparentamos ser. La ilustración de la tapa me lo sugiere. 

Finalmente, como dice Paul Verlaine en su Arte Poética: “Todo lo demás es literatura”.

17 de junio de 2015

Omar Prego

Un día como hoy, de 1927, nacía en Cerro Colorado (Florida) el escritor Omar Prego Gadea. Fue periodista entre 1952 a 1956 para el semanario "Marcha", donde conoció al periodista Carlos Quijano y al escritor Juan Carlos Onetti quien fue amigo intimo durante su vida, y entre 1962 a 1972 se desempeñó como jefe de redacción de "El Diario".


Se exilió en Francia, donde permaneció desde 1974 hasta 1987. Trabajó para la Agencia France Presse como jefe del Servicio Latinoamericano.Cuando regresó a Uruguay, ocupó el cargo de Director para el semanario "Zeta" y fue parte del Consejo Editorial de "Cuadernos de Marcha". Publicó novelas de ficción y breves relatos como Los dientes del viento de 1969, Solo para exiliados de 1987 y El sueño del justo de 1998.1 En sus obras destacan también Último domicilio conocido de 1990, Para sentencia de 1994, Nunca segundas muertes de 1995, Delmira 1996 e Igual que una sombra de 1998.Murió en enero de 2014.

La terrible presión de la nada, opinión de lectores

Aunque es opinión " que comprende la general de la ley" (de neófito, además) te felicito por el libro.Al terminar,con la sensación del pago reconocible."Describe tu aldea,y conocerás el mundo",algo así.Advierto que acertaste,una vez más,con relatos que la gente puede considerar como propios y/o conocidos.Eso lo hace accesible a un público que puede leer y entender L.E.C.P.

"Jaime, esta tarde terminé de leer La Terrible Presión de la Nada y quería felicitarte, desde mi visión humilde de lector, por la profundidad de esas historias, a las que me sentí muy cercano. Será por mi propia historia, o por lo bien que llevás esos relatos, con sencillez profunda y pericia literaria. Lo cierto es que leí el libro de un tirón. Los cuentos que más me impresionaron fueron El Velorio y Entre amigas, que a mi entender, lograste una muy buena conjunción en el relato. En otros, volví a mis años de internado en San José, cuando cruzábamos el río en el paso de los carros, para llegar nerviosos a la zona de los prostíbulos, donde esperaban las muchachas cansadas de aliviar amores urgentes, como muy bien retratás en el cuento la luz del televisor. Así que, gracias por haberme dado la posibilidad de leer esos cuentos. Seguramente, como decía un amigo, después de leerlos he de ser un poco mejor. Saludos desde Salto y a seguir con la escritura". Luis

15 de junio de 2015

La terrible presión de la nada por Andrés Ricciardulli

Anatomía del sufrimiento

Por Andrés Ricciardulli

La terrible presión de la nada, el último libro de Jaime Clara, reúne un puñado de cuentos que, desde distintas perspectivas, atacan el drama de la soledad
Hubo un tiempo en que los diarios eran verdaderas enciclopedias del saber. En Uruguay, pero también en el mundo, un tema cualquiera daba para varias páginas de sesudo análisis. El periodista descubría, investigaba durante semanas y, en materia cultural, se presentaban artículos que eran verdaderas joyas literarias que excedían muchas veces al género.

Hoy la realidad es otra y ya no es posible hacer un periodismo de ese tipo. En gran medida el cambio se debe a las nuevas tecnologías, que han alterado el normal transcurso del tiempo, marcando un antes y un después. También, a una cierto agotamiento de los temas, a la inevitable acumulación de la historia que hace que lo que se escribe, probablemente, ya se haya dicho.
Sea como sea, la nueva realidad empuja cada vez más a los periodistas a buscar otros canales de comunicación donde es posible profundizar a voluntad, sin restricciones de ningún tipo. Tal es el caso de Jaime Clara, que ha combinado su dilatada actividad profesional en los medios de comunicación con una carrera paralela de escritor que incluye varios libros publicados, tanto de poesía como de ensayo.

Con su recién editado libro La terrible presión de la nada (Seix Barral, $ 390) Clara da un paso más e incursiona en el género del relato breve. Los trece cuentos que presenta el libro son independientes y se pueden leer así, pero giran en torno a un mismo tema: la soledad, ese terrible enemigo de la condición humana, que arruina vidas y que vuelve al ser humano un trozo de carne estéril.

Cada uno de los personajes que pueblan estos cuentos, en su mayoría breves, adolece de una determinada variante de un mal que no distingue edad, sexo o profesión. Porque se puede estar sola aunque se regentee un bar al que todos los días llegan clientes, como en el caso de la protagonista de Vida y muerte de un florero. Pero también puede sentir soledad el niño que debe asistir forzosamente al velorio de un compañero de escuela, en un mano a mano con la muerte donde los demás no existen, aunque llenen el lugar.
La prosa de Clara, seguramente por el tema que ha elegido, es directa y sin metáforas. Lo que se cuenta es visto desde una cierta distancia, como a través del objetivo de una cámara fotográfica y se describe en frases cortas, austeras, que se limitan a narrar el corazón de los hechos.

Muchas veces se intuye que deliberadamente el autor omite datos a la hora de presentar las historias, yendo directamente al núcleo del asunto. Esto se observa en varios de los relatos. El protagonista de En el cordón, por ejemplo, no sabe hasta el último momento por qué está tirado al borde de la calle, sumido en una especie de parálisis física y psicológica, pero ya desde la primera línea se transmite toda la angustia de estar en esa situación.
Destaca, entre todos los relatos, Entre amigas, donde una reunión de ex compañeras de liceo sirve de excusa para mostrar con eficacia las dos caras de una misma moneda: la soledad buscada y aceptada de Elisa y la angustia existencial de Adriana, que odia su realidad y su aislamiento.

Tres cuentos de temática similar pero distintos en su ejecución, La luz del televisor, Fanny y Tocar fondo, tratan sin tapujos la terrible soledad física y emocional que sufren las prostitutas y también sus clientes. "La soledad no es simplemente un estado físico en el que un cuerpo está aislado, alejado de otro cuerpo o con carencia de compañía. La soledad es un estado de ánimo", escribe.

Clara propone en este libro un viaje intenso y visceral, a uno de los males modernos que más deshumanizan.

Publicado en http://www.elobservador.com.uy/anatomia-del-sufrimiento-n652161

La terrible presión de la nada por Jorge Bafico

¿Por dónde analizar este libro? Quizás por su título: “La terrible presión de la nada”, un titulo que sugiere. Tiene tres palabras que no parecen llevarse demasiado bien, quizás terrible y presión puedan ser compañeras de ruta, generando una alquimia fuerte. Terrible presión no deja de ser una expresión fuerte, pero aparecen junto a la nada, que se define como ausencia e inexistencia de cualquier objeto, y parece negar el matrimonio de las dos palabras anteriores. Sin embargo es un buen título ya que justamente el libro habla con un estilo claro de lo abrumador que puede llegar a ser la nada, de lo abrumador de lo anecdótico, o dicho de otra manera, como lo de todos los días, como aquellos acontecimientos que no tendrían que marcar historia pueden desencadenar algo traumático en quien los vive, puede ser un florero que cae, o una guitarra que se pierde, como aparece en alguno de los cuentos. Lo traumático no es el impacto que cause una situación, sino en cómo se dé curso a la misma. La nada y lo terrible de la presión, por tanto, pueden juntarse sin dudas dando cuerpo a un libro.
Quizás podamos pensar una de las claves de este libro desde su música, donde aparte de George Brassens, Santiago Chalar, Alfredo Zitarrosa, entre otros, aparece la exquisita María Bethania, sonando en una de las historias con“Sueño mío”. Una canción que escucha Elisa recostada en una hamaca paraguaya que ocupa todo el espacio disponible de su pequeño apartamento:
“Mi sueño, mi sueño
Ve a buscar a los que viven lejos
Muéstrales esta nostalgia
mi sueño
Con su libertad
mi sueño
En mi cielo para guiar estrellas se pierde
La fría mañana sólo me trae tristeza
mi sueño
Siente la esquina de la noche
En la boca del viento
Hacer la danza de las flores
En mi mente
Trae la pureza de una samba
Sentido, marcado penas de amor
Una samba que despierta el cuerpo de las personas
Y el viento dispersa el balanceo de la flor”
La música que brinda la banda de sonido de estos textos, destila una tristeza atemporal, una música triste que armonizan con las historias que allí aparecen: de amores perdidos, de amores buscados, de sueños que inquietan, de recuerdos que no desaparecen, de canciones de noche, de historias mínimas de gente poco extraordinaria. En fin como cualquiera de nosotros.
La música que elige Jaime toca una cuerda de nostalgia, una nostalgia que da cuerpo a los diferentes personajes, que intentan muchos de ellos salir de una profunda desesperación, en el alcohol, en el amor alquilado, en los recuerdos…
Quizás la respuesta de este libro esté en una de las entrevistas que le hicieron a Jaime hace unos días, una en radio El Espectador, donde plantea que su intención es la de contar historias. Le gusta contar historias y escuchó historias que otros le contaron. Hay palabras que se trasmiten, una repetición de algo que se quiere escuchar. Son historias, en definitiva, que pugnan por salir y hacerse oír. Muchas de ellas tiene que ver con algo de lo traumático en juego. El trauma golpea golpea la puerta una y otra vez. Y en estas historias, lo traumático, que aparece como aquello que golpea al sujeto que la padece, es evidente:
“Mientras pasaba un trapo húmedo sobre las cuatro sucias mesas del lugar, pese a la hora, decidió darse un respiro. No sería la primera vez que no dormiría y fuera testigo del cambio de luces. Hacía tiempo que su sueño no era ni tranquilo ni reparador, a veces transcurría lleno de pesadillas.
Tomó un vaso de los que acababa de lavar que estaba boca abajo, escurriéndose. Lo miró atentamente subiéndolo, mirándolo al trasluz. Lo giró para comprobar, una vez más, su buena mano para la limpieza. Abrió una de las seis puertas destartaladas de la heladera y sacó, de un manotón, tres piedras de hielo que sonaron como agradables notas musicales en el silencio de la inmensa noche. Miró las botellas que se exhibían sobre la enorme heladera. Tenía para elegir.
Se quedó con el más barato. Era por el que menos pagaba de costo, aunque el efecto que le causaba resultaba el peor en menos tiempo. Su estómago, a esa altura de la madrugada y de la vida, estaba muy maltratado. Con conciencia de propietaria ordenada, tomó la medida y la llenó. Sin avaricia dejó que durante un par de segundos el líquido se desparramara sobre las crujientes piedras de hielo. Volcó la medida, con un experto movimiento automático, antes de cerrar la botella.
Sostuvo el vaso con el índice y el pulgar y lo hizo bailar para que los gélidos cubos irregulares se acomodaran. Fue un movimiento fino, de buena bebedora, pero que se confundió con el incipiente temblor de su mano derecha que había notado desde hacía algunos meses. El whisky invadió todos los recovecos entre el hielo y las paredes del vaso. Con esfuerzo, cansada, y con una leve renguera se fue para el otro lado del mostrador. Ya sin fuerzas, arrastró un banco alto y se sentó en el lugar que habitualmente ocupaban los clientes. Para quien la mirara de lejos, parecía una parroquiana más. Quedó justo al lado de un florero que presidía el largo mostrador…”
Los protagonistas, como Blanca, cargan a cuestas con sus historias y sus traumas. Y, sobre esto último, debo decir que tengo bastante experiencia, no solamente por cargar mis propios traumas también, sino porque escucho todos los días en mi consultorio, al trauma que quiere hacerse oír y la única forma que lo puede hacer es cuando se metaboliza en una historia que le dé un sentido. Y esto está en todo el libro, en esta terrible presión de la nada, en estas historias mínimas “sin reflexiones, sin moralejas” como nos dice Jaime.
Quizás la respuesta este en el pudor, del que también nos habla Jaime en esa entrevista radial, de tener esas historias escritas y guardadas durante mucho tiempo hasta que poco a poco las fue mostrando.
Pudor es una de las palabras que podrían definir esta obra también. Si bien este término aparece una sola vez en todo el libro, y es al final del último cuento, el pudor flota de alguna manera a través de las diferentes historias, en sus diferentes ropajes, y se hace un protagonista excluyente. Desde la honestidad, que es una de sus definiciones, de quien escribe este libro, hasta cierta vergüenza, otra de sus definiciones, en lo relativo al sexo que se muestran en algunos de sus personajes, ni que hablar de la timidez, otra de los sinónimos del pudor, hasta la modestia, la última de las definiciones, de la que cargan algunos de los protagonistas, como el niño de la cruz roja.
Todos los protagonistas rozan los pudoroso, la vergüenza y la honestidad en la historia que nos proponen. Blanca, Esteban, Elisa, Carlos Celaya, Rafael y Marcela, Antonio y Maggie, la gran Fanny y el tembloroso Piñones nos van mostrando cierta vergüenza, cierto pudor a exponerse a la vida, a mostrarse en toda su magnitud, aparecen como sujetos desdibujados por lo traumático.
Quizás podamos hacer un recorte de este libro por los escritores que allí se muestran a través de los personajes que los citan o los leen, como Baudelaire, Abelardo Castillo, Humberto Eco, Horacio Quiroga, Guy de Maupassant, Gabriel García Márquez o Washington Benavidez. Estos diversos escritores marcan y acompañan el ritmo nostálgico y a veces asfixiante que rodea a los personajes, dando consistencia al perfil psicológico que los protagonistas sustentan. No es casual que aparezca Baudellaire y Abelardo Castillo en los conflictos de Esteban, ni que Guy de Maupassant y Quiroga aparezcan en el sueño del miedo del hombre que toma café y hace palabras cruzadas en un bar.
Quizás la nube de palabras pueda ayudarnos. La nube de palabras es una representación visual de las palabras que conforman un texto, y aparecen marcadas las palabras que aparecen con más frecuencia.
Las palabras que arroja: Tiempo, años, vida, día, solo. Y esto está en absoluta relación con lo primero que aparece en el libro, lo que lo guía, una cita de Acho Estol, que aparece en el vals-tango “Sueño de morocha en conventillo”, que dice:
“No sé si estoy vivo, soy joven o viejo
Ahora que lo antiguo se ha vuelto moderno… “
Y creo que acá estaría uno de los puntos a tener en cuenta, los personajes parecen estar detenidos, algunos en el tiempo, otros en recuerdos, otros en el trauma, pero todos están detenidos en la vida y están solos. Los cuentos tienen algo de onírico, donde el tiempo transcurre en una frecuencia distinta a la cronológica, quizás Jaime lo hizo a propósito, y jugó con nosotros, los lectores o quizás no lo sabía y el mismo era parte de esos cuentos que lo escribían a él.
La nube de palabras, nos indica que se trata del tiempo, de los años, de los días, en fin, de la vida, pero sobre todo de eso vivido de manera solitaria, como lo muestran cada uno de los personajes, atrapados en sus propios conflictos, en su propia singularidad.
Quizás hay que pensarlo desde el análisis de los personajes. Jaime nos plantea una serie de personajes que se cuestionan el rumbo de sus vidas en relación a su cotidiano. Con un estilo lacónico genera ambientes incómodos, muchas veces asfixiantes, ambientes decadentes como bares o prostíbulos, habitaciones sucias y pequeñas.
Pese a la heterogeneidad de los personajes, la soledad impregna todos los relatos, donde cada uno de los trece cuentos representan diferentes visiones sobre la vida, los sentimientos, el amor y el sexo.
En estas historias mínimas, sin afán moralista o adoctrinador, Jaime profundiza y nos muestra la psicología de los personajes, sus motivaciones, sus miedos, sus esperanzas y sobre todo, sus inseguridades. Es un libro descriptivo, donde hay abundante información sobre los matices emocionales de los personajes.
En la prosa de Jaime, sin ser crítico literario ni mucho menos, creo que se advierten ecos de Quiroga, de Carver o del mismísimo Kundera, unos de los escritores más admirados por Jaime.
Con un estilo sucinto, lacónico y minimalista, este libro escarba en las intra-historias de personajes normales en sus quehaceres cotidianos, frecuentemente marcados por el fracaso y la desilusión vital.
El estilo, porque sin dudas se lee un estilo, es de un tono melancólico, casi pesimista, en donde los héroes no existen, pero los villanos tampoco. Se trata de protagonistas rotos, atravesados por el trauma, o el desamparo, en la búsqueda de un sentido a sus vidas.
Jaime escapa de los cuentos largos. No aparecen cuentos de cuarenta y cincuenta páginas en este libro, ni de grandes descripciones. Si el lector intenta ambientarse por medio de la narración no va a encontrar en su estilo un camino a seguir. Los ambientes no se desarrollan a menos que tengan relevancia para el presente de los personajes, es así que Jaime nos puede describir con detenimiento una reunión de hombres solos, con guitarras y asado, o el velorio de un niño.
Jaime se centra en un tema, uno muy concreto, y utiliza a sus personajes de una forma honesta y en muchas ocasiones cruda y alejada de idealismos. Con cierto aire descarnado no nos lleva por sus vidas para que tengamos empatía o sintamos repulsión por ellos. Simplemente analiza un fragmento de las personalidades de dichos personajes sin emitir un juicio de valor, esbozado un reflejo de la realidad tangible para que, nosotros como lectores, proyectemos un sentido.
Quizás, y para terminar, la respuesta final, sea que no hay que analizar ni encontrar el sentido, del sinsentido que la vida tiene, porque en definitiva de eso se trata “La terrible presión de la nada”. De adentrarse con sus historias en lugares que nos pertenecen como los que somos: humanos, desconcertantes y complejos.
Y Jaime sin ninguna pretensión de enseñarnos, creo que su pudor no lo permitiría, termina revelándonos lo que somos y nos muestra lo que no siempre queremos ver.
Publicado en http://uy.emedemujer.com/bienestar/la-terrible-presion-de-la-nada-el-ultimo-libro-de-jaime-clara/

La terrible presión de la nada por Antonio Turnes

Con enorme generosidad, el Dr. Antonio Turnes, escritor, riguroso historiador de la medicina, escribió sobre "La terrible presión de la nada". Aquí lo comparto con Uds. 


LA TERRIBLE PRESIÓN DE LA NADA


Un libro de cuentos de
Jaime Clara
Seix Barral, Biblioteca Breve
Mayo 2015

Jaime Clara es uno de los actores culturales más destacados de nuestra época. Periodista, escritor, poeta, caricaturista. Un trabajador incansable por la difusión de la cultura, con sus revistas matutinas de los Sábados Sarandí, ese espacio refrescante que nos alegra cada semana. Nos entrega ahora un libro de trece cuentos  breves.

Siguiendo la tradición de los grandes escritores maragatos, Jaime nos representa en cada cuento una escena de la soledad y angustia de las personas en su ambiente. Constituyen una sumatoria de relatos que abordan vidas que parecen salidas del mundo real y de personas concretas, con sus vicisitudes, sus penas, sus desahogos, sus dudas. Con sus goces y sombras.

Guiado por un estilo del verismo,  cada cuento podría ser el argumento de una película, o el libreto para una ópera.

Desde el inicial Vida y muerte de un florero, que expone las penurias de una viuda que debe atender el boliche que le dejó su joven esposo luego de su muerte súbita, y al que se fue amoldando para lidiar con borrachos y parroquianos de toda laya. En un ambiente de las afueras de cualquier pueblo de nuestro interior. 

El velorio, una historia de las actividades educativas, donde los niños participan en la elección de los delegados de la Cruz Roja infantil y pronto tienen que actuar ante un evento adverso de un chiquito que conmueve a la escuela y fallece en pocos minutos, llevado al hospital. La presencia de esos niños en el velorio y el contacto temprano con la muerte de un niño, es sencillamente desgarradora. Pero de esa historia se pueden extraer valiosas enseñanzas, como de cada uno de los demás cuentos.
Entre amigas, es un encuentro de viejas compañeras de secundaria, veinticinco años después, en una confitería, donde algunas casi no se pueden reconocer por sus cambios corporales, y da ocasión para un intercambio en parte cínico y en parte vanidoso de los personajes, que termina en la intimidad de enfrentarse al fracaso de algunas vidas, inconformes con sus destinos, o resignadas al papel que la suerte les prodigó.

La guitarra,  recrea la tradición familiar a través de un instrumento musical pasado de abuelo a padre e hijo, que permite un encuentro con altas figuras del folklore con personajes reales y muy queridos. Con los que el personaje principal alterna en un encuentro en el interior, donde en varias rondas de canto y música cada uno expone sus valores, mientras consumen un fabuloso y bien regado asado, que termina con la pérdida irreparable del instrumento.

Cita a ciegas  es un encuentro de una pareja que sólo se conoce por comunicación electrónica y cada cual se va haciendo su propia fantasía de lo que será el otro, al que sólo conoce por su voz, haciendo su imaginación el complemento. Un encuentro que se clausura con el abrazo de dos personajes angustiados en el ambiente sombrío de una terminal de ómnibus de cualquier ciudad.

La luz del televisor, es una de las historias de quilombo en una noche lluviosa, que pinta con nitidez el lugar de esos fugaces encuentros de amor pagado de cualquier pueblo. 

Fanny,  la otra historia de ambiente similar, donde el capricho del parroquiano hace que se encame con la que primero aparezca, y también resulta en una historia de disfrute.

Días agitados por el resto de sus días, utiliza la historia de un hombre con enfermedad de Parkinson, caracterizada por un temblor de su mano derecha. Que al animarse a emprender una relación con una vecina, que podría terminar en una noche de amor, en su imaginación, todo se pierde por el famoso temblor al tomar un helado que él llevó como cortesía. Allí se pone fin al encuentro de manera abrupta.

Tocar fondo, es otra historia de soledad, de una mujer abandonada con su hijo pequeño, al que su marido no le pasa pensión y ella debe dedicarse a la prostitución, con un hondo sufrimiento personal. El drama cotidiano de esta mujer que debe ganar el peso para mantener a su hijo y el dolor que le produce el oficio al que se ve expuesta, casi hasta el borde mismo de la vida.

Por varios motivos, esta reunión de cuentos memora a Paco Espínola, otro maragato que hizo historia en nuestra Literatura. Como él, Jaime, distanciado muchas décadas, es también un Maestro. Que nos muestra a través de las pequeñas historias, los verdaderos dramas de la gente sencilla, que pasan a nuestro lado sin que siquiera los percibamos. En esta sociedad líquida, que mira tanto la apariencia y tan poco al fondo del alma de los seres.

Bienvenida esta selección de cuentos que nos permiten conocer una mezcla de ficción que es realidad. Una lectura recomendable contra el endurecimiento del alma.